El drama de la sombría y distante relación de la juventud y el teatro

Lamentablemente, parece que cada generación se aleja cada vez mas de las magníficas bondades del teatro y de todo lo que representa esta milenaria arte que en algún momento de la historia de la humanidad represento una de las máximas expresiones artísticas. El teatro no solo fue una fuente de expresión humana loable y admirable, también supuso el medio de entretenimiento más afamado y grato para el regocijo de jóvenes, adultos y niños durante muchas décadas, sobre todo durante la época donde se crearon las principales obras teatrales producto de la imaginación y talento de excelentes dramaturgos que marcaron historia en este apasionante arte.

Ya ha quedado en el pasado la época donde la población prefería el teatro como su medio de recreación  y entretenimiento predilecto para el disfrute de momentos personales o familiares, ya que con el surgimiento del séptimo arte, que se asemeja al teatro por recaudar los componentes visuales, auditivos y actorales, el cine se posiciono como el medio de entretenimiento favorito de la población desplazando al mitificado arte teatral, y con el pasar de los años los innumerables avances de este emergente arte tales como la llegada del cine a color, el cine en 3D, etc., culminaron por establecer al arte cinematográfico como el medio entretenimiento reinante.

No obstante, no solo el cine contribuiría al decaimiento de la popularidad del teatro, ya que, en las últimas décadas, los increíbles avances de la tecnología y las redes sociales propiciaron medios de entretenimiento más innovadores y adictivos. Los videojuegos, la televisión y los sistemas de entretenimiento casero, las redes sociales, los Smartphone, los mecanismos de realidad virtual y demás dispositivos electrónicos ocupan las prioridades de muchas personas en la actualidad.

Es evidente que cierta parte de la población continúa siendo fanática y apasionada por el teatro, sin embargo, la gran mayoría del grupo de personas que asiste regularmente al teatro son adultos y personas de la tercera edad, lo que sugiere que muchos jóvenes y adolescentes no desarrollan el gusto o agrado por este tipo de arte. Un ejemplo que podemos evidenciar sobre esta aseveración es el relato de la anécdota de María, recepcionista de Pintores, quien le obsequio a su hijo como regalo de cumpleaños un par de entradas para asistir a la presentación de Romeo y Julieta de William Shakespeare y su primogénito intercambio dichas entradas por un boleto para asistir a un partido de futbol profesional.

Son muchos los factores que influyen en la poca popularidad en la nueva generación de jóvenes, entre ellos destaca el acceso que poseen las personas de este grupo etario a los avances tecnológicos más sorprendentes e impensados. El teatro deberá asumir la utilización de una mayor cantidad de elementos y dispositivos de alta tecnología para lograr atraer la mayor atención de los jóvenes, los cuales luego de convencerlos con dicho aliciente podrá educarlos con los valores trascendentales que se trasmiten en esta forma de expresión artística.